viernes

Grietas

 He olvidado su nombre,

 pero recuerdo su risa,
 su saliva
 y el sabor de su vientre.

He olvidado su fecha de nacimiento,
 pero recuerdo sus pies descalzos,
 su mirada húmeda,
 y el olor de sus cabellos enredados.

Me visita en las noches,
 cuando la marea baja,
 cuando la guardia duerme,
 en los centros comerciales,
 en los viejos gabinetes.

Olvidé nuestro primer beso,
 pero recuerdo los brotes de hierba,
 las recetas viejas,
 las noches en vela.

Vuelve y se queda:
 sus ojos de sirena,
 sus suaves caderas—

sus dedos entre los míos—

Historia entreabierta.

Y ahí,
 es donde más duele.


jueves

Narcisismo residual

Hoy no quiero verdades.
La verdad la tengo aquí a mi lado,
y no está ella. 

Hoy solo me habitan las dudas,

las penas,
como casa vieja
de habitaciones vacías

Porque me vi en su ausencia,
me mutilé
para nombrar las cicatrices;
pero fueron nombres atípicos,
húmedos.

Me ve con ojos de sirena enamorada
y su mirada atraviesa mi alma;
puede leerme
como se leen los espectaculares
—enamorada carretera—.

Se asoma al abismo
y acaricia sus bordes
con ternura,
con dulzura,
con promesa.

Y leemos nuestras historias
de vidas pasadas
desde nuestras pieles mudas

desde nuestras heridas abiertas.