Hoy no quiero verdades.
La verdad la tengo aquí a mi lado,
y no está ella.
Hoy solo me habitan las dudas,
las penas,
como casa vieja
de habitaciones vacías
Porque me vi en su ausencia,
me mutilé
para nombrar las cicatrices;
pero fueron nombres atípicos,
húmedos.
Me ve con ojos de sirena enamorada
y su mirada atraviesa mi alma;
puede leerme
como se leen los espectaculares
—enamorada carretera—.
Se asoma al abismo
y acaricia sus bordes
con ternura,
con dulzura,
con promesa.
Y leemos nuestras historias
de vidas pasadas
desde nuestras pieles mudas
desde nuestras heridas abiertas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario