Vaciar los ojos
en las clavículas,
derramados
sobre el acromion.
En el pitido de medianoche
las células mueren,
implosionan en los gabinetes,
en el refrigerador.
La grieta bajo la piel
se inunda de tu voz.
“Lo han aprendido ya el árbol y la tarde…” — Juan Rulfo
Vaciar los ojos
en las clavículas,
derramados
sobre el acromion.
En el pitido de medianoche
las células mueren,
implosionan en los gabinetes,
en el refrigerador.
La grieta bajo la piel
se inunda de tu voz.
Frotar la frente
con los callos de la mano.
Lija fría
en los cabellos tiesos.
Mesa húmeda.
Marcas semicirculares sobrepuestas,
se evaporan.
El zumbido del refri
atraviesa los dientes.
Otro padrastro.
Arde.
Luz blanca
en los párpados,
en el polvo que flota.
Hombros caídos,
atravesados por el frío.
Se aferra
a los arcos colapsados.
A las grietas en las baldosas.
Calcular el gasto de la semana
con los dedos de las manos.
La pupila roza
los bordes del mes.
Atravesar la madrugada
con las costillas en la mesa.
Gastar el último centavo
en aguardiente y cenizas.
Abdomen abierto
en la regadera.
Boca seca.
El cabello se angosta
en el desagüe.
Huye de mí, amor.
Escóndete.
Huye de mi lluvia,
de mi voz
cuando sabe a miel
y se promete limpia,
de mi taza metálica,
del abdomen apretado
y la curva que cede,
la que queda.
la que muerde.
Huye de mí, amor.
Escóndete.
Tú que aún puedes.
Huye de mí, amor.
De mi amor.
De mí.
...
Quédate.
Los lentes resbalan
cuando ríes.
Bajas la mirada.
La lluvia
moja tu cabello de cobre.
El anillo de oro blanco
va y viene
sobre la piel dorada.
El lunar en tu cuello
quema.
El peso ladra.
Ensucia el rodapié.
Se queda en los pliegues
de la piel mojada,
pegado al sudor.
Niego la mancha aterciopelada
en el cuello.
La raspo.
Sangro.
Sale del bolsillo derecho
y vuelve al izquierdo.
Traga el pan reseco,
lo atraviesa el hilo.
Una arcada de lija
sube del vientre tenso.
Quedo
abierto.
Estoy hecho de todo lo que has olvidado
El pincel azul.
El cajón abierto.
¿A dónde va la ropa sucia
cuando no la encuentro?
Todo me pierde:
las llaves,
el teléfono,
el sueño.
Arrastro el bulto
de la sala a la cocina.
De la cocina al cuarto.
¿En dónde se esconden
los calcetines deshermanados?
¿Bajo la cama?
¿En el arenero?
Deshecho.