El peso ladra.
Ensucia el rodapié.
Se queda en los pliegues
de la piel mojada,
pegado al sudor.
Niego la mancha aterciopelada
en el cuello.
La raspo.
Sangro.
Sale del bolsillo derecho
y vuelve al izquierdo.
Traga el pan reseco,
lo atraviesa el hilo.
Una arcada de lija
sube del vientre tenso.
Quedo
abierto.
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