sábado

Extraños


No leeremos poesía
sentados a la mesa.
No será tu apellido
el que acompañe al mío,
ni tu brazo sosteniendo mi cabeza.

No será en esta vida
que nos cubra el aburrimiento
una tarde de domingo.

Somos extraños:

tú en tu cuna blanca,
yo entre barrotes.

Tu agua se vuelve negra
cuando te enojas.

No buscas un hogar.
Buscas una cueva mojada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario