Respira.
Una vez más.
Siente tus arcos costales abrirse.
Cuenta hasta diez.
Luego hasta cien.
Hasta que las palabras se disuelvan,
como miel en tus labios,
como agua salada en la arena
bajo tus pies.
Y respira otra vez.
Porque corta es la caída,
y breve el viaje.
entre tus alas.
Por favor.
No tardes.
Ven pronto
a mi rescate.
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