viernes

Lengua de señas

 Los niños están afuera,

en el pasto, descalzos.

Ríen en el patio.
Busco tu risa entre ellos.

Pero el sonido
no atraviesa mi cuerpo.

Sordo, aprendí tu nombre
en lengua de señas,
para pronunciarlo en silencio
con las manos,
en el desayuno
y a la hora de la cena.

Es ajeno a mi boca.
Mi piel lo reconoce.


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