Mi piel se equivoca.
Tropieza en tus grietas,
en tus paredes enmohecidas,
manchadas de humo y manos.
Reconozco tu aroma
en un torso moteado,
en la geografía de un muslo rosado,
en la fogata enmudecida.
Pero no es tu piel.
Ni tu boca.
Es la veta en el muro,
la grieta en tu boca,
el diente torcido,
el lunar en el cuello.
Mi piel se equivoca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario