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miércoles

Limítrofe de la personalidad

 Apenas punzas mi piel y yo surjo ingràvido,

navegante naufrago de tus penetrantes aromas,

de tus sórdidas calles transeúnte, caminata interminable.


Busco ávido tu luz entre la basura regurgitante.

Tu ambiguo nombre carece de significado y significante.


Mi voz de lija retira despacio tu maquillaje

para mí, cualquier asfalto es piel y catre.

Soy el animal que se arrastra de noche, huyen de mí las aves.

Y sueño sueños de vidas ajenas, distantes.


A la orilla del mar sigo tus huellas difusas,

mis manos son las de un infante y estiro mi voz hasta ti, madre, madre, madre.

Pero despierto y han vuelto las mareas sangrantes,

la caminata interminable, la búsqueda eterna del fármaco aliciente.

viernes

Cánceres al umbral de mi existir


I gaze in to the abysm and the abysm gazes back at me.


Estadio uno

Veo mi carne


Mujer sedienta de colinas blancas

Lirio de profundas aguas y raíces largas 

Eres la espina que profundo se clava 

Mi insomnio, mis manos que tiemblan

que trazan las lineas de tu piel y la anhelan 

Tikotse yauana, zalea tendida en la arena

Veo mi carne tendida en la distancia


Mujer sedienta de colinas blancas

Soy estruendo, huyen de mí las águilas

Víctima del miedo eterno 

Dudo entre eternidad y sosiego 

“Mi cuerpo de labriego salvaje te socava”

Mi alma de campesino te ahoga 

Mis manos de lija te sofocan 


Torso blanco y moteado, te pareces a mi alma

Naces de mi agonía y palabras 

Tikotse yauana bajo una fría noche estrellada

Todo lo arrastra a ti, desde el invierno frío

hasta el octubre callado en mi alma.

Estadio dos

 

Tumor Benigno 


Arribo tarde y enmudecido 

A tus migrañas y sudor frío

Bajo el ardiente sol de medio día 

Reclino mi cuerpo sobre el tuyo

Cálido es el tenue sonido en tu pecho 

Mía, mía, mía es la agonía 

Mío es el insomnio y mías las horas perdidas 

 

Tumor enraizado, inextirpable y benigno 


Todas las palabras te pertenecen

Y yo nazco de entre todas las palabras

Profundo mar de versos

Costa de oleaje salvaje 

Habitas mi piel, y dejas pequeñas marcas rosáceas.

Ya todas las horas te pertenecen

Y yo pertenezco a tu cuerpo 

Naces de un mar de cactáceas 

De la espina que profundo se clava

de golpe despierto

Despierto y tu piel se ha ido.

Quizás, mañana vuelva a ser soñador

Y tú, vuelvas a ser mi sueño.

lunes

Relatividad especial

 En tu mirada diáfana habita un universo que me elude, divide mi ser entre el que soy y aquel que deseo ser. 

Yazco sórdido, envuelto en el aroma de tu piel 

Humo almendrado que se eleva al expirar de la hoguera

Un universo color carmesí, inaccesible.  

Con cielos rojizos y tierra olor a fresas

Ahí el tiempo es distinto, tardío. 

Como suaves huellas en la arena de hábil felino 

En tu mirada habita un universo entero que desconozco, pero logro ver en la distancia, con sus propias leyes físicas y fuerzas gravitacionales que manipulan el espacio tiempo, tanto, que mientras en este lugar han pasado cinco segundos, puedo ver que tú ya has vivido por lo menos unas dos vidas completas, estoy tan seguro de esto, que cuándo te hago volver con la voz y mil preguntas estúpidas, debo recordarte quién soy, y a veces, quien eres tú.

jueves

Aneurisma

Quisiera, compartir más que un instante en el tiempo; quisiera, que fueras más que sólo compañera de un corazón bradicardico, tantas veces distante, tantas veces ausente. 
Ojalá, suturaras con un total impar de puntadas, la brecha entre mi piel y la tuya, ojalá y fuésemos uno solo, y no habitantes, tu de tu universo y yo del mío.
Quisiera ser mas que una pared arterial que se debilita; aneurisma a punto de reventar.

sábado

Cada vez que te marchas

     Cada vez que te marchas, te llevas entre tus labios mi vida, mi aliento, mis sueños y suspiros, el color de las rosas y el aroma de mi café matutino. Y yo me quedo incompleto, vacío, apenas siento el roce de tus manos y vuelven mis latidos, vuelven al cuerpo, como vuelve la marea en las mañanas. 
      Cada vez que te marchas, sostengo tus dedos entre los mios y luego te respiro. Te has convertido en mis cielos estrellados, y tus ojos son ese puente cristalino entre tu alma y la mía, eres mi definición de vida, esa que no intento comprender si no que me aferro a ella con todo mi ser. 
      Cada vez que te marchas, extirpas con bisturí mis palabras, mis cielos y mis mañanas, todo eso que me habita, y me quedo incompleto, vacío, el reloj se vuelve mi verdugo insaciable, y yo me vuelvo sombra, me vuelvo viento. 

lunes

Multitud de robles

En medio de doscientos robles, he construido palabras y estructurado oraciones, he exhalado tu esencia una y otra vez, quizás sea hoy el día en que al fin te desvanezcas, te conviertas en viento o te derrames como miel, mañana comenzaras a degustar uno a uno los versos en que abandone parte de mi ser, los existen dulces para tus días amargos, y amargos, no como elección, sino por que se han vuelto menester.