La ciudad se ha inundado de ti,
de tus figuras geométricas.
El sol y las campanas
hacen sombras en los patios,
en las líneas de tus ojos,
en los vértices de tus labios.
La escuela cerrada cuida los ecos,
las pisadas ligeras, los gritos sordos,
pasan ajenos.
Te veo en los rostros pequeños,
en las canas difusas,
en los patios lluviosos,
gata vieja, sin garras,
buscas a tus pupilos.
Quedas.
Mi cuerpo aprendió tu idioma,
la curva de tu pelo.
Hubiera guardado tu risa,
tu dolor,
triángulo que sangra.
Pero las aulas vacías
muerden mi vista,
todo es eco, todo es sedimento.
La ciudad se ha inundado de ti,y yo sigo aquí.
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