Hay palabras
suspendidas
entre tu boca y la mía,
entre tu piel
y mis manos.
Confié en que un día
saldrían solas,
de la cueva,
del océano,
del abismo.
sacarlas a la fuerza.
Como caza fortuita.
Como pesca prohibida..
Carnada exacta.
Silencio
para oír la respiración,
los latidos.
Encima de la lista
habita el hombre más hombre
que he amado.
Tres verdades con filo
asoman desaliñadas,
ásperas,
de bordes fríos.
Verdad que suena
a martillo contra asfalto,
seca.
I.
Te amé siempre,
aun cuando odié tus entrañas.
II.
Cuando hablo
escucho tu voz—
siempre.
Nunca necesité perdonarte,
no dejaste
de ser mi héroe.
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