Respiro metal líquido,
justo después
de la partida,
baja por la garganta,
al vientre,
moneda de sangre.
Me observa el semáforo,
la lámpara,
el poste.
La esquina me llama,
me arrastra
el sabor del cobre.
Pies descalzos.
Asfalto frío.
Calle húmeda,
iluminada,
aire fresco.
Paso.
Pasa.
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