Pupilas negras, cabellos blancos.
Llegas con verdades completas.
Consumes mis mañanas
y la noche estrellada.
Llevo tu pupila en la mía
y me dejas, despojo,
ceniza en el pelo.
Apenas nombro la herida
y se termina el tiempo,
se acerca la partida.
Quédate. Aún faltan risas,
lágrimas y enojos.
Aún no aprendo.
La noche no redime
me muevo entre abrojos.
A veces te amo,
general, soldado.
Otras quisiera enviarte lejos,
entre el escombro,
las ruinas.
Mutilé la vista para verte mejor
y te veo entre la niebla.
Maleta vacía.
Pasillo blanco.
Aún deseo navegar tus mares,
correr tus montes,
llevar tu sangre.
¿A dónde se fue tu fuerza,
si aún me hierves
por dentro?
Quédate.
Quédate.
Quédate.
General.
Soldado.
Padre.
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