Mutilé mi cuerpo,
mis manos,
mi llanto y mi sosiego.
Mutilé la vista,
el vientre,
el estómago.
Tragué el abismo,
la fuente,
el líquido aliciente.
Pero soy el que siente,
el cuervo rumiante.
Fragmentado,
superficie de seda,
entrañas de piedra.
Llevo grapas en la piel,
en la historia.
Llevo cadenas en los labios.
Incisión precisa.
Condena perpetua.
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