Mi alma antes fue río,
en su fondo nadan los peces verdes;
las piedras tiritan en el cauce
y su brillo refleja la luna en el agua negra.
Mi alma antes fue río.
El lodo les llega a los talones,
los niños juegan en verano
y en el invierno tibio.
Tú mojas los pies descalzos
en la orilla, entre las ramas perdidas,
con la piel rosada por el agua.
Mi río un día deja de serlo;
la tormenta desborda su cauce,
la sequía come su carne
y los niños vuelven con paso lento,
con la mirada llena de agua muerta.
He olvidado el sonido del agua entre tus piernas.
Los pies de arena en la orilla
y nadie aprendió sus latidos.
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